II Sínodo Diocesano

246. La Pastoral Vocacional tiene como tarea primordial el estimular a la comunidad cristiana-Obispos, presbíteros, comunidades religiosas, familias, laicos- para que asuman su responsabilidad en la promoción vocacional. Su función es Promover, acompañar y sostenes  a todas las vocaciones, ministerios y carismas que surgen en el seno de la comunidad, con particular atención a las vocaciones de especial consagración. Es una actividad de la Iglesia “destinada a cuidar el nacimiento, discernimiento y el acompañamiento de las vocaciones, en especial de las vocaciones al sacerdocio” (PDV, 34). En otras palabras, “es la acción vital de cada una de las comunidades cristianas a favor de las vocaciones, para que la Iglesia sea edificada según la plenitud de Cristo y conforme a la verdad de los carismas de su Espíritu” (LG, 7).

247. La Pastoral Vocacional es  responsabilidad de toda la Iglesia, sin excluir a ninguno de sus miembros, y es la misma pastoral vocacional la encargada de que se difunda y arraigue esa convicción (OT, 2; PDV, 41). La primera responsabilidad incumbe al obispo con la decidida colaboración de su presbiterio. Todos los sacerdotes son solidarios y corresponsables con él en la búsqueda y promoción de las vocaciones presbiterales. En efecto, como afirma el Concilio, “a  los sacerdotes, en cuanto educadores en la fe, atañe procurar, por si mismos o por otros, que cada uno de los fieles sea llevado en el Espíritu Santo a cultivar su propia vocación” (PO,6). “Este deber pertenece a la misión misma sacerdotal, por la que el presbítero se hace ciertamente participe de la solicitud de toda la Iglesia para que aquí en la tierra nunca falten operarios en el pueblo de Dios” (PO, 11; OT, 2: AG, 36; PDV, 41). Así también ha de valorarse el cuidado que debe haber en los colegios, en la parroquia, en los grupos apostólicos cuyo signo de madurez es y será el que produzca vocaciones de su seno. Se les debe dinamizar siempre en perspectiva vocacional (PDV, 41; Plan nacional de pastoral vocacional, 396-397).

La Pastoral Vocacional en la Pastoral de conjunto.

248. El surgimiento, cultivo y orientación de las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa están condicionados desfavorablemente por muchos factores del ambiente socio-cultural, y aún eclesial, de nuestros días. Para ser frente a esta realidad, nada mejor que ubicar prioritariamente la pastoral vocacional en la pastoral de conjunto  (DP, 866). En relación a la pastoral vocacional, la pastoral de conjunto tiene como objetivo la creación, en el pueblo de Dios, de un clima en el que florezcan las vocaciones. La pastoral de conjunto debe, por si decirlo, tejer una red más estrecha de contactos personales e institucionales, en los cuales las vocaciones puedan ser descubiertas, estimuladas y cultivadas. Todo esto hace ver que la pastoral vocacional está en estrecha relación  con las demás vertientes de la pastoral.

249. La pastoral vocacional debe armonizarse con la pastoral orgánica de la diócesis y en forma especial con la pastoral  juvenil, familiar, catequística y educativa, (DP, 865-866,881.889.1006). Toda acción pastoral debe presentar la dimensión vocacional.